Nuestra experiencia de internet se parece a viajar en un autobús turístico. Miramos internet a través de ventanillas: apps y webs construidas por otras personas. A veces nos dejan bajar a caminar un rato, pero nuestros datos y nuestra atención se monetizan sin piedad.
Para vivir de verdad en internet hay que tener un hogar permanente. Un lugar en el que a uno se le permita construir todo lo que quiera e interactuar con otras personas y empresas sin intermediarios.
En 1984, Steven Levy escribió: «El acceso a los ordenadores —y a cualquier cosa que pueda enseñarte algo sobre cómo funciona el mundo— debería ser ilimitado y total». Ese era el espíritu de la informática personal en sus inicios, y nuestra misión es recuperarlo.
Hoy la nube es la forma más evolucionada de la computación, pero solo los desarrolladores y las empresas con capacidad técnica pueden aprovechar su potencial. Debemos enseñar a todo el mundo a pescar y dar a cada persona acceso a mejores herramientas. Debemos reimaginar la nube para el resto del mundo.
Con Zo, nuestra misión es construir la Nube Personal. Sus archivos, sus datos, sus herramientas y la AI, todo en un único lugar bajo su control. Con la fuerza colectiva de nuestras nubes personales, juntos podemos devolver internet a su estado salvaje.
Nuestro nombre viene de la palabra griega antigua para vida, zoe. Steve Jobs llamaba al ordenador «una bicicleta para la mente». Zo es un ordenador vivo en la nube: un Pegaso para la mente.
